Nadie se levanta totalmente solo

A veces pensamos que la resiliencia es levantarse sin ayuda, resistir en silencio y seguir adelante, aunque todo duela.

Pero la vida nos muestra algo más profundo y es que muchas veces logramos levantarnos porque alguien se acerca, cree en nosotros y decide caminar a nuestro lado.

Jack Gibson tiene 17 años. Vive con una enfermedad que afecta la fuerza y el movimiento de su cuerpo. Aun así, sigue entrenando para cumplir su sueño: competir en los Juegos Paralímpicos de Los Ángeles 2028. No lo hace solo. Su comunidad se está uniendo para ayudarlo a conseguir el equipo que necesita.

Su historia nos recuerda que recibir ayuda no nos hace menos fuertes, así que a veces, aceptar apoyo es parte del camino hacia lo que soñamos.

Algo parecido ocurre en Columbia Británica, Canadá. Miles de personas han tenido que dejar sus hogares por los incendios forestales. Ante una emergencia tan grande, especialistas de otros países llegaron para ayudar.

Cuando el fuego amenaza a todos, ya no importan tanto las fronteras. Importa la voluntad de servir.

Entonces notamos que esto no se da solo a nivel personal, también en una organización sucede lo mismo. Hay momentos en los que los cargos, las áreas y las responsabilidades individuales deben pasar a segundo plano. Lo importante no es preguntar: “¿a quién le toca?”. Lo importante es preguntar: “¿cómo puedo ayudar?”

En Venezuela, después de los terremotos, voluntarios trabajaron entre escombros para acompañar a familias que vivían un dolor inmenso. Algunos siguieron ayudando aun cuando el cansancio era enorme.

No siempre sanamos mirando solo nuestra propia herida. A veces encontramos fuerza cuando descubrimos que todavía podemos aliviar la carga de alguien más, porque si nos concentramos solo en nuestro dolor nuestra mente tiende a agravar la situación.

Desde África llega otra enseñanza. Muchos jóvenes no están esperando que otros construyan el futuro por ellos. Están creando, aprendiendo, emprendiendo y levantando sus comunidades. Solo necesitan sistemas que les abran espacio y les permitan participar.

Eso también nos habla de liderazgo. Liderar no siempre significa enseñar desde arriba. A veces significa mirar con atención, reconocer el talento que ya existe y quitar los obstáculos que impiden que ese talento crezca.

Estas historias ocurren en lugares distintos, pero todas nos dicen lo mismo.

Es cierto que el mundo necesita personas fuertes, pero también necesitamos comunidades que sostengan, equipos que colaboren, líderes que abran caminos y personas dispuestas a quedarse cerca cuando alguien atraviesa un momento difícil.

Hace poco que entré en discapacidad temporal por un problema lumbar, por esta razón he estado alejado del trabajo corporativo intenso como venía haciendo. Al principio me incomodó un poco saber que solo mi familia y unos pocos amigos permanecieron cerca, pero luego entendí que desde esta posición podía ayudar a otras personas que están un poco mas mal que yo y es lo que he venido haciendo, sin dejar de escribir, aprovechando el tiempo para construir hacia adelante.

Lo único que se es que la vida nos enseña que somos fuertes cuando nos levantamos, pero somos más fuertes todavía cuando ayudamos a otros a levantarse.

Por eso, quizá la pregunta de esta semana no sea solo ¿Qué necesito para seguir adelante?

Sino también, ¿Quién podría avanzar un poco más si encontrara apoyo en mí?

Adrián Rojas

Master Business & Executive Coach

info@catalystsystem.net

Fuentes

  1. The Daily Telegraph, 5 de agosto de 2026. “Shellharbour community rally behind 17yo Jack Gibson and his 2028 Paralympic dream.”
    https://www.dailytelegraph.com.au/newslocal/thesouthcoastnews/shellharbour-community-rally-behind-17yo-jack-gibson-and-his-2028-paralympic-dream/news-story/6499e0524101c75aaf427a115e445911
  2. Region Illawarra, 10 de agosto de 2026. “Shell Cove triathlete Jack Gibson's Paralympic dream in sight, but one thing stifling his potential.”
    https://regionillawarra.com.au/shell-cove-triathlete-jack-gibsons-paralympic-dream-in-sight-but-one-thing-stifling-his-potential/100715/
  3. Reuters, 9 de agosto de 2026. “British Columbia to get federal assistance as wildfire forces evacuations.”
    https://www.reuters.com/business/environment/british-columbia-get-federal-assistance-wildfire-forces-evacuations-2026-08-09/
  4. Reuters Connect, 10 de julio de 2026. “Volunteers toil through Venezuela quake rubble to recover bodies as hope for survivors fades.”
    https://www.reutersconnect.com/item/volunteers-toil-through-venezuela-quake-rubble-to-recover-bodies-as-hope-for-survivors-fades/dGFnOnJldXRlcnMuY29tLDIwMjY6bmV3c21sX1ZBNzA2NDEwMDcyMDI2UlAx
  5. Reuters, 7 de julio de 2026. “Venezuelan volunteers dig graves for quake victims as US defends government relief effort.”
    https://www.reuters.com/world/americas/us-aid-venezuela-after-quakes-exceeds-310-mln-says-us-charg-daffaires-2026-07-07/
  6. United Nations, 27 de julio de 2026. “On the ground with Africa's young changemakers.”
    https://www.un.org/osaa/en/news/ground-africas-young-changemakers
  7. United Nations Development Programme, 2 de junio de 2026. “Tec4Peace Bootcamp 2026: Empowering Youth to Drive Peace and Digital Resilience Across West and Central Africa.”
    https://www.undp.org/africa/waca/news/tec4peace-bootcamp-2026-empowering-youth-drive-peace-and-digital-resilience-across-west-and-central-africa
Aprendizaje Transformacional- Costa Rica

Aprendizaje transformacional en Costa Rica

Durante 2026, el Ministerio de Educación Pública de Costa Rica y la UNESCO desarrollan una nueva etapa del proyecto “Transformar futuros”, una iniciativa que acompaña a centros educativos de Alajuela y Guanacaste mediante una metodología de investigación-acción.

La propuesta parte de algo sencillo, pero profundamente educativo y consiste en que los estudiantes y docentes observen su entorno, identifiquen una necesidad de su comunidad, investiguen el problema, desarrollen posibles soluciones, de esta manera evalúan lo aprendido durante el proceso.

Hay cinco proyectos escolares para este año y entendemos que al finalizar 2026, compartirán sus resultados, avances y experiencias para que los aprendizajes puedan extenderse a otras instituciones educativas del país.

Quisiera invitarte a hacernos esta pregunta, en especial si eres educador o coach, o bien trabajas con nuevas generaciones, la pregunta es: ¿para qué estamos educando?

Durante mucho tiempo asociamos la evaluación con la capacidad de recordar información, responder correctamente un examen o demostrar que ciertos contenidos se comprenden. Sin embargo, ese modelo pierde fuerza en un contexto donde la Inteligencia Artificial forma parte del día a día: acceder a datos, organizar información o producir respuestas básicas resulta cada vez más sencillo. Esto no le quita valor al conocimiento; al contrario, lo vuelve más importante. Lo que cambia es la relación que las nuevas generaciones tienen con él. Saber ya no significa únicamente memorizar, sino comprender, cuestionar, aplicar y conectar lo aprendido con situaciones reales de la vida, del trabajo y del entorno.

En muchos sentidos, las nuevas generaciones tienen razón, ya que el conocimiento resulta insuficiente cuando la realidad exige algo más que repetir información. Hoy necesitamos observar, analizar, tomar decisiones, colaborar, experimentar, equivocarnos, ajustar el rumbo y producir una transformación concreta. Por ejemplo, en una empresa, no basta con que un líder conozca la teoría sobre comunicación efectiva; lo relevante es que pueda reconocer una conversación difícil, escuchar con apertura, hacer preguntas poderosas, ajustar su estilo y generar un acuerdo que mejore la relación y el desempeño del equipo.

Desde el coaching educativo y empresarial, el aprendizaje adquiere una dimensión diferente cuando la persona deja de ocupar únicamente el lugar de quien recibe conocimiento y comienza a reconocerse como alguien capaz de intervenir responsablemente en su realidad. En este sentido, la formación no funciona como una bodega donde se almacenan herramientas para usarlas algún día, sino como un taller vivo, un espacio real donde cada persona toma una herramienta, la prueba sobre un desafío real, observa el resultado, afina su técnica y vuelve a intentarlo con mayor conciencia. Por eso este experimento social que se desarrolla en Costa Rica puede ser una señal valiosa para pensar la eficiencia laboral del futuro.

El estudiante ya no está enfocado en lo que tiene que aprender. Comienza a preguntarse: “¿Qué puedo hacer con lo que está aprendiendo?”

Esa segunda pregunta cambia la relación con el conocimiento porque incorpora propósito, responsabilidad y acción. También obliga a desarrollar competencias que difícilmente pueden observarse mediante una evaluación tradicional, a esto llamamos pensamiento crítico, autonomía, capacidad de escuchar otras perspectivas, toma de decisiones, colaboración, perseverancia y reflexión sobre los propios resultados.

Esta metodología ha estado muy presente de manera muy concreta en la formación profesional que es parte de lo que hacemos en Catalyst System Consulting y Eleader.

Cada participante comienza identificando un problema real de su entorno laboral o profesional, es decir, una situación concreta sobre la que puede influir y aprender mientras actúa. Por ejemplo, puede detectar que las reuniones de su equipo se extienden demasiado y terminan sin acuerdos claros. A partir de esa observación, analiza qué está ocurriendo, conversa con las personas involucradas, revisa cómo se toman las decisiones y propone una acción pequeña de mejora, como definir una agenda previa, asignar responsables y cerrar cada reunión con compromisos verificables. De esta forma, el aprendizaje deja de ser una idea abstracta y se convierte en una práctica que mejora el trabajo cotidiano.

A partir de ahí, el proceso puede estructurarse en cuatro movimientos:

Observar. Definir con claridad qué está ocurriendo, evitando confundir percepciones personales con hechos.

Investigar. Recopilar evidencia: conversaciones, indicadores, comportamientos observables, datos o retroalimentación de las personas involucradas.

Intervenir. Diseñar una acción pequeña y viable que permita poner a prueba una alternativa de mejora.

Reflexionar y evaluar. Analizar qué cambió, qué no funcionó, qué se aprendió y cuál debería ser el siguiente paso.

De esta manera, si volvemos a pensar en el coaching educativo, la evaluación deja de limitarse a comprobar cuánto recuerda una persona y comienza a revelar algo mucho más significativo que consiste en demostrar de que es capaz de hacer con aquello que aprendió.

Tal vez uno de los mayores desafíos de la educación contemporánea sea precisamente ese constante pasar de transmitir conocimientos para algún día utilizarlos, a crear experiencias en las que el conocimiento encuentre una aplicación real mientras se aprende.

El aprendizaje alcanza otra profundidad cuando esa idea modifica nuestra manera de observar, decidir y actuar sobre la realidad.

Fuente: UNESCO y Ministerio de Educación Pública de Costa Rica. Proyecto MEP-UNESCO inicia nueva etapa para fortalecer la Educación para el Desarrollo Sostenible en centros educativos. 6 de agosto de 2026.

Consultar publicación oficial de UNESCO

Adrian Rojas

Master Business Coach

info@catalystsystem.net

AUNQUE NO PENSEMOS IGUAL

AUNQUE NO PENSEMOS IGUAL

Últimamente, siento como si el mundo hubiera dado unos pasos hacia atrás. Hemos llegado a un punto en el que pensar diferente pareciera haberse vuelto un problema. Si alguien opina distinto, rápido aparecen las etiquetas, los juicios y hasta los ataques personales, solo por querer demostrar que la otra persona está equivocada. Como si el propósito de conversar ya no fuera comprendernos, sino ganar.

Que una persona piense diferente no la convierte en enemiga de nadie. Más bien nos recuerda que cada quien carga su propia historia, ha aprendido de experiencias distintas y mira la realidad desde el lugar que le tocó vivir.

Eso no significa que tengás que estar de acuerdo con todo. Hay principios que vale la pena defender con firmeza. Lo importante es no perder el respeto mientras los defendés.

Un líder maduro no le tiene miedo a las ideas diferentes. Al contrario, las escucha. No porque tenga que cambiar de opinión cada vez que alguien habla, sino porque entiende que escuchar también es una forma de aprender.

El respeto no consiste en renunciar a tus convicciones. Consiste en recordar que una persona vale mucho más que una opinión.

Cuando aprendemos eso, dejamos de pelear y empezamos a construir.

Adrian Rojas

Master Business Coach

info@catalystsystem.net

 

Carga mental invisible

Una carga mental invisible

Hay personas que cumplen con sus responsabilidades, alcanzan sus objetivos y mantienen una apariencia de control admirable. Llegan a tiempo, responden mensajes, resuelven problemas y continúan avanzando. Sin embargo, por dentro sienten que algo se está rompiendo.

Personalmente he vivido este tipo de agotamiento basado en el éxito, constantemente y es necesario hacernos conscientes de esto.

Lo que me he dado cuenta, es que no significa que estés trabajando más horas que los demás, sino que a veces estás cargando un peso que nadie puede ver.

Ese peso tiene nombre: carga mental.

No aparece en una agenda ni se refleja en un reporte de productividad. Tampoco se mide por la cantidad de reuniones o por el número de tareas completadas. Es un esfuerzo silencioso que consume energía mientras la vida sigue avanzando y que generalmente nadie te reconoce.

Es recordar constantemente lo que no debe olvidarse, anticipar lo que podría salir mal.

Es pensar por otros, resolver problemas antes de que aparezcan, sostener conversaciones difíciles una y otra vez en la mente o llevar una lista interminable de pendientes que nunca parece desaparecer.

Un reciente análisis publicado por Harvard Business Review advierte que esta carga cognitiva y emocional puede llevar a personas altamente productivas al agotamiento, la desconexión e incluso al deseo de abandonar aquello que antes disfrutaban.

Personalmente, para mí, que estuve acostumbrado a mis 40 años de trabajar en ocasiones hasta 16 horas en un día, esto tiene todo el sentido y ojalá alguien me lo hubiera dicho.  De hecho esa crisis de mis años 40, fue la que me llevó al coaching, no porque quisiera dedicarme a eso, sino simplemente porque estaba fundido. Jamás imaginé que esa semana de coaching cambiara por completo mi vida e inclusive transformara mi profesión.

Piensa en cada una de tus preocupaciones, como si fueran piedras dentro de una mochila.

Al principio apenas la notas, cuando hay pocas piedras, después agregas otra y otra más. Hasta que un día descubres que caminar se volvió pesado, aunque nadie alrededor pueda ver el peso que llevas sobre los hombros. Lo peor es que lo que antes disfrutabas y era una pasión, ahora es una carga pesada.

Pero esto es algo que ocurre con la mente, lo que sientes en el cuerpo solo es reflejo de tu agotamiento mental y emocional.

Lo que he descubierto es que no es el trabajo lo que me cansa, sino todo aquello en lo que nunca dejo de pensar.

Podría ser que seas una madre que, mientras trabaja, organiza mentalmente las actividades de sus hijos y se preocupa por diversas situaciones que no está pudiendo resolver.

Tal vez un emprendedor que intenta descansar, pero sigue calculando pagos, clientes y estrategias.

Un profesional que llega a casa y continúa resolviendo conversaciones pendientes que solo existen en su cabeza.

Una pareja que aparenta tranquilidad mientras repasa una y otra vez aquello que necesita decir, pero aún no se atreve.

La mente nunca recibe permiso para detenerse, y cuando eso sucede durante semanas o meses, el cuerpo comienza a cobrar la factura.

Aparece el insomnio, la irritabilidad, dificultad para concentrarse. La sensación de estar siempre ocupado sin avanzar realmente y lo más curioso es que muchas personas interpretan estos síntomas como una falta de disciplina o de capacidad personal.

Es la cantidad de pensamientos que permanecen abiertos al mismo tiempo, como si tuvieras abiertas 100 ventanas en tu computadora y ¿Qué pasa cuando recargas así tu dispositivo?

Claro, ya tienes la respuesta: Tu dispositivo se pone lento.

Nuestra mente funciona de manera similar, una pestaña abierta apenas consume recursos, diez comienzan a ralentizar el sistema, cincuenta terminan por bloquearlo.

Y muchas personas están viviendo de esta manera, con decenas de "pestañas mentales" abiertas durante todo el día.

La buena noticia es que esta carga puede reducirse y el primer paso consiste en hacer visible lo invisible.

Preguntarte no solo qué tienes que hacer, sino qué estás sosteniendo mentalmente todos los días.

¿Qué decisiones sigues posponiendo?

¿Qué preocupaciones ocupan espacio en tu mente desde hace semanas?

¿Qué responsabilidades podrías compartir?

¿Qué conversaciones necesitas tener para dejar de cargar con ellas?

La claridad tiene un efecto sorprendente.

Cuando las ideas dejan de girar sin rumbo dentro de la cabeza y encuentran un lugar sobre el papel o dentro de un plan, la mente comienza a recuperar espacio para pensar, crear y vivir con mayor tranquilidad.

Porque una mente saturada es como un motor funcionando al máximo de sus revoluciones durante horas, tarde o temprano terminará sobrecalentándose. En cambio, una mente clara recupera perspectiva, toma mejores decisiones y vuelve a encontrar energía para avanzar.

Quizá llevas demasiado tiempo creyendo que lo que sientes es normal, pero permíteme decirte que estás equivocado. El cansancio constante no forma parte del éxito.

A veces no necesitas cambiar de trabajo, de proyecto o de vida. Solo necesitas comprender qué está drenando realmente tu energía y construir una estrategia para recuperar el control.

Una sola conversación puede marcar la diferencia. En una sesión es posible identificar con claridad dónde se origina esa carga invisible, ordenar las prioridades y diseñar un plan de acción práctico y transformador para que vuelvas a avanzar con enfoque, serenidad y propósito.

Porque cuando aclaras tu mente, también cambia la manera en que vives tu vida.

Basado en un análisis publicado por Harvard Business Review (24 de julio de 2026), que destaca cómo la carga cognitiva y emocional —más allá de las horas trabajadas— puede convertirse en un factor determinante de agotamiento, desconexión y pérdida de bienestar.

Adrian Rojas

Master Business Coach