Una buena entrevista no siempre significa una buena contratación

Una buena entrevista no siempre significa una buena contratación

He entrevistado profesionales que pueden  tener un currículum extraordinario, responder con seguridad, transmitir confianza y causar una excelente primera impresión. Puede parecer, incluso, el líder que la organización estaba esperando, pero al final sucede lo que dice el dicho “Solo fue un algrón de burro”. El problema es que una entrevista exitosa no necesariamente anticipa la manera en que esa persona ejercerá el liderazgo cuando tenga poder, presión y personas a su cargo.

Un análisis de Harvard Business Review, publicado el 24 de agosto de 2026, advierte sobre un riesgo importante en los procesos de selección: ciertos líderes con comportamientos interpersonales perjudiciales pueden presentarse como candidatos carismáticos, seguros y competentes. Una entrevista tradicional, especialmente cuando se concentra en resultados profesionales y conocimientos técnicos, puede dejar fuera una pregunta mucho más importante: ¿cómo consiguió esa persona sus resultados y qué ocurrió con quienes trabajaron a su lado?

He formado personal de Recursos Humanos y Evaluación del desempeño, para prevenir y corregir estos comportamientos.  El coaching no solo permite una lectura profesional del comportamiento, sino que ayuda a la persona a superar las barreras y mejorar su comportamiento como líder y en el equipo.

No se trata de “leer” a una persona en unos cuantos minutos ni de emitir juicios a partir de un gesto, una postura o una respuesta aislada, no es un show de demostración para impresionar a otros. Se trata de observar congruencia, patrones de comunicación y formas de relacionarse de una manera prudente y confidencial.

A veces escuchamos solamente cómo habla el candidato de sus antiguos colaboradores, cómo explica un fracaso, qué sucede cuando se cuestiona una de sus decisiones, cuánto espacio concede a los demás y qué responsabilidad asume cuando algo no salió bien.

Un coach experimentado puede ayudar al equipo de selección a profundizar en esas señales y, sobre todo, a formular mejores preguntas. La seguridad, por ejemplo, es una cualidad deseable en un líder; pero necesita distinguirse de la arrogancia o peor aún, con narcisismo. La exigencia puede impulsar resultados, pero no debe confundirse con el maltrato. Una visión estratégica es valiosa, pero pierde fuerza cuando viene acompañada de incapacidad para escuchar, recibir retroalimentación o reconocer una equivocación.

Por eso, contratar bien requiere mirar más allá de la primera impresión.

Las entrevistas conductuales estructuradas, las simulaciones de situaciones reales, las referencias específicas y la participación de varios evaluadores permiten observar al candidato desde distintos ángulos.

He comprobado a través de muchas experiencias, que el coaching puede complementar este proceso ayudando a identificar contradicciones, profundizar en determinadas respuestas y evitar que el carisma o una narrativa profesional convincente ocupen todo el espacio de la decisión.

El objetivo no es buscar defectos ni desconfiar de cada candidato. Es comprender mejor a la persona que existe detrás del currículum, esto porque podría realmente estar capacitado para un puesto, pero no necesariamente para el que estamos buscando..

Porque cuando una organización contrata a un líder, no está contratando únicamente su experiencia, sus conocimientos o sus resultados anteriores. También está incorporando su manera de comunicarse, reaccionar ante la presión, ejercer autoridad, resolver conflictos y tratar a las personas.

Y esas características pueden terminar teniendo tanto peso como cualquier resultado financiero.

Una contratación equivocada puede descubrirse meses después. Para entonces, quizá ya exista desgaste en el equipo, pérdida de talento, conflictos internos o deterioro de la confianza. Por eso, una selección inteligente no debería limitarse a preguntar qué ha conseguido un candidato. También necesita descubrir cómo lo consiguió y quién tiende a convertirse cuando tiene poder.

Fuente: Harvard Business Review, 24 de agosto de 2026.

Adrián Rojas

Master Business & Executive Coach

info@catalystsystem.net

Nadie se levanta totalmente solo

A veces pensamos que la resiliencia es levantarse sin ayuda, resistir en silencio y seguir adelante, aunque todo duela.

Pero la vida nos muestra algo más profundo y es que muchas veces logramos levantarnos porque alguien se acerca, cree en nosotros y decide caminar a nuestro lado.

Jack Gibson tiene 17 años. Vive con una enfermedad que afecta la fuerza y el movimiento de su cuerpo. Aun así, sigue entrenando para cumplir su sueño: competir en los Juegos Paralímpicos de Los Ángeles 2028. No lo hace solo. Su comunidad se está uniendo para ayudarlo a conseguir el equipo que necesita.

Su historia nos recuerda que recibir ayuda no nos hace menos fuertes, así que a veces, aceptar apoyo es parte del camino hacia lo que soñamos.

Algo parecido ocurre en Columbia Británica, Canadá. Miles de personas han tenido que dejar sus hogares por los incendios forestales. Ante una emergencia tan grande, especialistas de otros países llegaron para ayudar.

Cuando el fuego amenaza a todos, ya no importan tanto las fronteras. Importa la voluntad de servir.

Entonces notamos que esto no se da solo a nivel personal, también en una organización sucede lo mismo. Hay momentos en los que los cargos, las áreas y las responsabilidades individuales deben pasar a segundo plano. Lo importante no es preguntar: “¿a quién le toca?”. Lo importante es preguntar: “¿cómo puedo ayudar?”

En Venezuela, después de los terremotos, voluntarios trabajaron entre escombros para acompañar a familias que vivían un dolor inmenso. Algunos siguieron ayudando aun cuando el cansancio era enorme.

No siempre sanamos mirando solo nuestra propia herida. A veces encontramos fuerza cuando descubrimos que todavía podemos aliviar la carga de alguien más, porque si nos concentramos solo en nuestro dolor nuestra mente tiende a agravar la situación.

Desde África llega otra enseñanza. Muchos jóvenes no están esperando que otros construyan el futuro por ellos. Están creando, aprendiendo, emprendiendo y levantando sus comunidades. Solo necesitan sistemas que les abran espacio y les permitan participar.

Eso también nos habla de liderazgo. Liderar no siempre significa enseñar desde arriba. A veces significa mirar con atención, reconocer el talento que ya existe y quitar los obstáculos que impiden que ese talento crezca.

Estas historias ocurren en lugares distintos, pero todas nos dicen lo mismo.

Es cierto que el mundo necesita personas fuertes, pero también necesitamos comunidades que sostengan, equipos que colaboren, líderes que abran caminos y personas dispuestas a quedarse cerca cuando alguien atraviesa un momento difícil.

Hace poco que entré en discapacidad temporal por un problema lumbar, por esta razón he estado alejado del trabajo corporativo intenso como venía haciendo. Al principio me incomodó un poco saber que solo mi familia y unos pocos amigos permanecieron cerca, pero luego entendí que desde esta posición podía ayudar a otras personas que están un poco mas mal que yo y es lo que he venido haciendo, sin dejar de escribir, aprovechando el tiempo para construir hacia adelante.

Lo único que se es que la vida nos enseña que somos fuertes cuando nos levantamos, pero somos más fuertes todavía cuando ayudamos a otros a levantarse.

Por eso, quizá la pregunta de esta semana no sea solo ¿Qué necesito para seguir adelante?

Sino también, ¿Quién podría avanzar un poco más si encontrara apoyo en mí?

Adrián Rojas

Master Business & Executive Coach

info@catalystsystem.net

Fuentes

  1. The Daily Telegraph, 5 de agosto de 2026. “Shellharbour community rally behind 17yo Jack Gibson and his 2028 Paralympic dream.”
    https://www.dailytelegraph.com.au/newslocal/thesouthcoastnews/shellharbour-community-rally-behind-17yo-jack-gibson-and-his-2028-paralympic-dream/news-story/6499e0524101c75aaf427a115e445911
  2. Region Illawarra, 10 de agosto de 2026. “Shell Cove triathlete Jack Gibson's Paralympic dream in sight, but one thing stifling his potential.”
    https://regionillawarra.com.au/shell-cove-triathlete-jack-gibsons-paralympic-dream-in-sight-but-one-thing-stifling-his-potential/100715/
  3. Reuters, 9 de agosto de 2026. “British Columbia to get federal assistance as wildfire forces evacuations.”
    https://www.reuters.com/business/environment/british-columbia-get-federal-assistance-wildfire-forces-evacuations-2026-08-09/
  4. Reuters Connect, 10 de julio de 2026. “Volunteers toil through Venezuela quake rubble to recover bodies as hope for survivors fades.”
    https://www.reutersconnect.com/item/volunteers-toil-through-venezuela-quake-rubble-to-recover-bodies-as-hope-for-survivors-fades/dGFnOnJldXRlcnMuY29tLDIwMjY6bmV3c21sX1ZBNzA2NDEwMDcyMDI2UlAx
  5. Reuters, 7 de julio de 2026. “Venezuelan volunteers dig graves for quake victims as US defends government relief effort.”
    https://www.reuters.com/world/americas/us-aid-venezuela-after-quakes-exceeds-310-mln-says-us-charg-daffaires-2026-07-07/
  6. United Nations, 27 de julio de 2026. “On the ground with Africa's young changemakers.”
    https://www.un.org/osaa/en/news/ground-africas-young-changemakers
  7. United Nations Development Programme, 2 de junio de 2026. “Tec4Peace Bootcamp 2026: Empowering Youth to Drive Peace and Digital Resilience Across West and Central Africa.”
    https://www.undp.org/africa/waca/news/tec4peace-bootcamp-2026-empowering-youth-drive-peace-and-digital-resilience-across-west-and-central-africa
Aprendizaje Transformacional- Costa Rica

Aprendizaje transformacional en Costa Rica

Durante 2026, el Ministerio de Educación Pública de Costa Rica y la UNESCO desarrollan una nueva etapa del proyecto “Transformar futuros”, una iniciativa que acompaña a centros educativos de Alajuela y Guanacaste mediante una metodología de investigación-acción.

La propuesta parte de algo sencillo, pero profundamente educativo y consiste en que los estudiantes y docentes observen su entorno, identifiquen una necesidad de su comunidad, investiguen el problema, desarrollen posibles soluciones, de esta manera evalúan lo aprendido durante el proceso.

Hay cinco proyectos escolares para este año y entendemos que al finalizar 2026, compartirán sus resultados, avances y experiencias para que los aprendizajes puedan extenderse a otras instituciones educativas del país.

Quisiera invitarte a hacernos esta pregunta, en especial si eres educador o coach, o bien trabajas con nuevas generaciones, la pregunta es: ¿para qué estamos educando?

Durante mucho tiempo asociamos la evaluación con la capacidad de recordar información, responder correctamente un examen o demostrar que ciertos contenidos se comprenden. Sin embargo, ese modelo pierde fuerza en un contexto donde la Inteligencia Artificial forma parte del día a día: acceder a datos, organizar información o producir respuestas básicas resulta cada vez más sencillo. Esto no le quita valor al conocimiento; al contrario, lo vuelve más importante. Lo que cambia es la relación que las nuevas generaciones tienen con él. Saber ya no significa únicamente memorizar, sino comprender, cuestionar, aplicar y conectar lo aprendido con situaciones reales de la vida, del trabajo y del entorno.

En muchos sentidos, las nuevas generaciones tienen razón, ya que el conocimiento resulta insuficiente cuando la realidad exige algo más que repetir información. Hoy necesitamos observar, analizar, tomar decisiones, colaborar, experimentar, equivocarnos, ajustar el rumbo y producir una transformación concreta. Por ejemplo, en una empresa, no basta con que un líder conozca la teoría sobre comunicación efectiva; lo relevante es que pueda reconocer una conversación difícil, escuchar con apertura, hacer preguntas poderosas, ajustar su estilo y generar un acuerdo que mejore la relación y el desempeño del equipo.

Desde el coaching educativo y empresarial, el aprendizaje adquiere una dimensión diferente cuando la persona deja de ocupar únicamente el lugar de quien recibe conocimiento y comienza a reconocerse como alguien capaz de intervenir responsablemente en su realidad. En este sentido, la formación no funciona como una bodega donde se almacenan herramientas para usarlas algún día, sino como un taller vivo, un espacio real donde cada persona toma una herramienta, la prueba sobre un desafío real, observa el resultado, afina su técnica y vuelve a intentarlo con mayor conciencia. Por eso este experimento social que se desarrolla en Costa Rica puede ser una señal valiosa para pensar la eficiencia laboral del futuro.

El estudiante ya no está enfocado en lo que tiene que aprender. Comienza a preguntarse: “¿Qué puedo hacer con lo que está aprendiendo?”

Esa segunda pregunta cambia la relación con el conocimiento porque incorpora propósito, responsabilidad y acción. También obliga a desarrollar competencias que difícilmente pueden observarse mediante una evaluación tradicional, a esto llamamos pensamiento crítico, autonomía, capacidad de escuchar otras perspectivas, toma de decisiones, colaboración, perseverancia y reflexión sobre los propios resultados.

Esta metodología ha estado muy presente de manera muy concreta en la formación profesional que es parte de lo que hacemos en Catalyst System Consulting y Eleader.

Cada participante comienza identificando un problema real de su entorno laboral o profesional, es decir, una situación concreta sobre la que puede influir y aprender mientras actúa. Por ejemplo, puede detectar que las reuniones de su equipo se extienden demasiado y terminan sin acuerdos claros. A partir de esa observación, analiza qué está ocurriendo, conversa con las personas involucradas, revisa cómo se toman las decisiones y propone una acción pequeña de mejora, como definir una agenda previa, asignar responsables y cerrar cada reunión con compromisos verificables. De esta forma, el aprendizaje deja de ser una idea abstracta y se convierte en una práctica que mejora el trabajo cotidiano.

A partir de ahí, el proceso puede estructurarse en cuatro movimientos:

Observar. Definir con claridad qué está ocurriendo, evitando confundir percepciones personales con hechos.

Investigar. Recopilar evidencia: conversaciones, indicadores, comportamientos observables, datos o retroalimentación de las personas involucradas.

Intervenir. Diseñar una acción pequeña y viable que permita poner a prueba una alternativa de mejora.

Reflexionar y evaluar. Analizar qué cambió, qué no funcionó, qué se aprendió y cuál debería ser el siguiente paso.

De esta manera, si volvemos a pensar en el coaching educativo, la evaluación deja de limitarse a comprobar cuánto recuerda una persona y comienza a revelar algo mucho más significativo que consiste en demostrar de que es capaz de hacer con aquello que aprendió.

Tal vez uno de los mayores desafíos de la educación contemporánea sea precisamente ese constante pasar de transmitir conocimientos para algún día utilizarlos, a crear experiencias en las que el conocimiento encuentre una aplicación real mientras se aprende.

El aprendizaje alcanza otra profundidad cuando esa idea modifica nuestra manera de observar, decidir y actuar sobre la realidad.

Fuente: UNESCO y Ministerio de Educación Pública de Costa Rica. Proyecto MEP-UNESCO inicia nueva etapa para fortalecer la Educación para el Desarrollo Sostenible en centros educativos. 6 de agosto de 2026.

Consultar publicación oficial de UNESCO

Adrian Rojas

Master Business Coach

info@catalystsystem.net

AUNQUE NO PENSEMOS IGUAL

AUNQUE NO PENSEMOS IGUAL

Últimamente, siento como si el mundo hubiera dado unos pasos hacia atrás. Hemos llegado a un punto en el que pensar diferente pareciera haberse vuelto un problema. Si alguien opina distinto, rápido aparecen las etiquetas, los juicios y hasta los ataques personales, solo por querer demostrar que la otra persona está equivocada. Como si el propósito de conversar ya no fuera comprendernos, sino ganar.

Que una persona piense diferente no la convierte en enemiga de nadie. Más bien nos recuerda que cada quien carga su propia historia, ha aprendido de experiencias distintas y mira la realidad desde el lugar que le tocó vivir.

Eso no significa que tengás que estar de acuerdo con todo. Hay principios que vale la pena defender con firmeza. Lo importante es no perder el respeto mientras los defendés.

Un líder maduro no le tiene miedo a las ideas diferentes. Al contrario, las escucha. No porque tenga que cambiar de opinión cada vez que alguien habla, sino porque entiende que escuchar también es una forma de aprender.

El respeto no consiste en renunciar a tus convicciones. Consiste en recordar que una persona vale mucho más que una opinión.

Cuando aprendemos eso, dejamos de pelear y empezamos a construir.

Adrian Rojas

Master Business Coach

info@catalystsystem.net

 

¿Debería la IA tomar decisiones por usted?

Vivimos a diario con la Inteligencia Artificial, algunos tenemos boots y agentes a nuestro servicio. Hoy se vuelve muy fácil resumir informes, organizar información, proponer estrategias e incluso dejar trabajando tus agentes como en mi caso, mientras estás haciendo otras cosas. Estás fuera y revisas desde tu celular como va el trabajo y giras las órdenes fácilmente.  Sin embargo, existe una pregunta que quisiera hacerte para reflexionar en esto: ¿hasta dónde debería llegar la IA en su participación dentro de tu liderazgo?

Harvard Business Review advierte sobre un riesgo que pocas veces se menciona: un líder puede terminar delegando no solo tareas, sino también parte de su juicio, su voz y su presencia. Cuando eso sucede, la eficiencia deja de ser una ventaja y comienza a convertirse en uniformidad.

Piensa en esta situación. Tienes que comunicar a tu equipo una decisión difícil, digamos que es una reestructuración, un cambio de estrategia o la cancelación de un proyecto importante. Le pides a la IA que redacte el mensaje. El resultado es impecable; claro, respetuoso y bien estructurado. Sin embargo, cuando lo vas a leer, no sé si te ha pasado lo mismo que a mí, el mensaje es tan general que podría ser para cualquier empresa, no está tu corazón, no están tus pensamientos y tampoco la cultura de la empresa. En otras palabras, no refleja lo que tú has vivido o estás viviendo con ese equipo, las conversaciones que sostuviste para llegar a esa decisión ni las dudas que enfrentaste antes de tomarla.

Me preocupa que el liderazgo comience a diluirse mediante la Inteligencia Artificial, pues si lo permites en cualquier momento la IA puede remplazarte en lugar de ser un aliado.

La IA es excelente para organizar ideas, detectar inconsistencias mediante análisis de datos y puede producir un excelente primer borrador. Pero la interpretación de tu propio contexto, la sensibilidad para leer el momento conociendo las diversas personalidades de tu equipo y la responsabilidad de asumir una decisión siguen siendo tuyas. Esas capacidades no se automatizan; se ejercen.

Por eso, más que pensar en sustituir tu criterio, conviene construir una alianza inteligente con la IA. No debes sentirte amenazado(a) permítele que haga el trabajo pesado como, recopilar información, ordenar argumentos y ayudarte a estructurar un mensaje. Después entra tú. Construye desde tu creatividad y juicio aquello que solo tú conoces, me refiero a la realidad de tu organización, las conversaciones que nadie más escuchó, las incertidumbres que enfrentaste y, sobre todo, aquello que estás dispuesto a defender personalmente.

Una práctica sencilla puede ayudarte antes de enviar cualquier mensaje generado con IA. Hazte esta pregunta:

"¿Podría cualquier manager pronunciar o escribir este mensaje?"

Si la respuesta es sí, todavía falta liderazgo.

Añade una experiencia propia. Explica por qué esa decisión es importante para tu equipo. Reconoce aquello que no está completamente resuelto. Habla con palabras que usarías en una conversación real y no con frases que podrían aparecer en miles de comunicados idénticos.

En el futuro, probablemente todos tendremos acceso a la misma inteligencia artificial. Lo que marcará la diferencia no será quién utilice mejores herramientas, sino quién conserve una voz auténtica mientras las utiliza.

La IA puede amplificar tu liderazgo. Pero la dirección, el juicio y la responsabilidad seguirán teniendo un solo dueño: tú.

Fuente: Harvard Business Review, 3 de agosto de 2026

Adrian Rojas

Master Business Coach

info@catalystsystem.net

Líderes con un ego narcisista

Las mejores reuniones de trabajo en las que he participado no son precisamente en las que una sola persona habló durante una hora mientras los demás escuchaban en silencio.

Me refiero a conversaciones abiertas, donde las ideas fluyen con libertad, las preguntas son bienvenidas y cada persona aporta algo que ayuda a construir una mejor decisión.

¿Qué pasa cuando sucede lo contrario?

Entras a una reunión convencido de que tienes una buena idea, mientras esperas tu turno para hablar, observas cómo el director responde todas las preguntas, corrige cada comentario y termina cada discusión antes de que realmente comience. De esta manera poco a poco decides guardar silencio, no porque tu idea haya dejado de ser buena, sino porque sientes que nadie quiere escucharla.

Eso ocurre con mucha más frecuencia de la que imaginamos.

Una investigación publicada en el Journal of Business & Industrial Marketing analizó a 496 gerentes pertenecientes a 248 pequeñas y medianas empresas con operaciones internacionales. Los resultados mostraron que el liderazgo estratégico, la digitalización y la capacidad del equipo para interpretar oportunidades favorecen el crecimiento empresarial. Sin embargo, cuando el director concentraba excesivamente las decisiones, buscaba admiración constante o mostraba rasgos de grandiosidad, la aportación del equipo disminuía de forma importante.

La reflexión que nos queda es que no basta con tener personas inteligentes en una empresa, estas también necesitan sentirse seguras para pensar en voz alta.

El talento es como una orquesta, puedes reunir a los mejores músicos del mundo, pero si un solo instrumento decide tocar más fuerte que todos los demás, la música desaparece. Lo que queda ya no es una sinfonía, sino un solo interminable.

Lo mismo sucede en las empresas, cuando todas las respuestas provienen de una sola persona, la organización pierde algo mucho más valioso que las opiniones de sus colaboradores. Pierde perspectivas, creatividad, innovación y pierde la capacidad de anticipar riesgos.

Tal vez estás viviendo en este escenario, el jefe hace una pregunta, todos saben la respuesta. Pero nadie habla. Al final, el propio jefe responde lo que quería escuchar desde el principio, mostrando ausencia total de liderazgo y un ego inflado.

Sales seguro o segura de que fue una oportunidad desperdiciada y lo peor es que el silencio no siempre significa acuerdo, a veces es simple resignación.

Con el tiempo ocurre algo aún más peligroso y es que las personas dejan de pensar. Esto no ocurre porque perdieron su capacidad, simplemente aprendieron que pensar ya no hace diferencia.

Es como intentar encender una lámpara una y otra vez y descubrir que nunca hay electricidad, llega el momento en que dejas de intentarlo.

Algo parecido sucede con las organizaciones, cuando las ideas nunca son escuchadas, dejan de nacer y ese es un costo que no muestran en los estados financieros, pero de seguro está ahí.

El coaching empresarial en todas sus formas tal y como yo lo concibo, podría convertirse en un verdadero punto de inflexión. Contrario a lo que muchos creen, el objetivo no es cambiar la personalidad del líder, sino ampliar su capacidad para escuchar, cuestionar sus propias certezas y construir espacios donde la inteligencia colectiva pueda expresarse.

Un proceso de coaching ayuda al director a desarrollar una habilidad poco común que consiste en sustituir la necesidad de tener siempre la razón por la curiosidad de descubrir una respuesta mejor. Esto te lo digo por experiencia, lo he aplicado en instituciones públicas y empresa privada por años y sé de lo que estoy hablando. En la práctica, esto puede traducirse en acciones sencillas pero profundamente transformadoras.

Los grandes líderes no son aquellos que tienen todas las respuestas, son quienes hacen las preguntas que permiten que aparezcan las mejores respuestas del equipo.

Porque el liderazgo hoy en día no consiste en demostrar cuánto sabes, de lo contrario, la IA podría hacer mejor trabajo que el líder. El liderazgo consiste en crear las condiciones para que el talento de los demás pueda florecer.

En una sesión de coaching empresarial es posible identificar los patrones que están limitando la inteligencia colectiva, fortalecer la comunicación, recuperar la confianza del equipo y construir un plan de acción que transforme la manera en que las personas colaboran y toman decisiones.

Porque cuando el ego deja de ocupar el centro de la mesa, el talento encuentra el espacio para hacer lo que mejor sabe hacer: crear, aportar y transformar.

Adrian Rojas

Master Business Coach

Especialista en la transformación de los sistemas y de la cultura organizacional.

info@catalystsystem.net

Carga mental invisible

Una carga mental invisible

Hay personas que cumplen con sus responsabilidades, alcanzan sus objetivos y mantienen una apariencia de control admirable. Llegan a tiempo, responden mensajes, resuelven problemas y continúan avanzando. Sin embargo, por dentro sienten que algo se está rompiendo.

Personalmente he vivido este tipo de agotamiento basado en el éxito, constantemente y es necesario hacernos conscientes de esto.

Lo que me he dado cuenta, es que no significa que estés trabajando más horas que los demás, sino que a veces estás cargando un peso que nadie puede ver.

Ese peso tiene nombre: carga mental.

No aparece en una agenda ni se refleja en un reporte de productividad. Tampoco se mide por la cantidad de reuniones o por el número de tareas completadas. Es un esfuerzo silencioso que consume energía mientras la vida sigue avanzando y que generalmente nadie te reconoce.

Es recordar constantemente lo que no debe olvidarse, anticipar lo que podría salir mal.

Es pensar por otros, resolver problemas antes de que aparezcan, sostener conversaciones difíciles una y otra vez en la mente o llevar una lista interminable de pendientes que nunca parece desaparecer.

Un reciente análisis publicado por Harvard Business Review advierte que esta carga cognitiva y emocional puede llevar a personas altamente productivas al agotamiento, la desconexión e incluso al deseo de abandonar aquello que antes disfrutaban.

Personalmente, para mí, que estuve acostumbrado a mis 40 años de trabajar en ocasiones hasta 16 horas en un día, esto tiene todo el sentido y ojalá alguien me lo hubiera dicho.  De hecho esa crisis de mis años 40, fue la que me llevó al coaching, no porque quisiera dedicarme a eso, sino simplemente porque estaba fundido. Jamás imaginé que esa semana de coaching cambiara por completo mi vida e inclusive transformara mi profesión.

Piensa en cada una de tus preocupaciones, como si fueran piedras dentro de una mochila.

Al principio apenas la notas, cuando hay pocas piedras, después agregas otra y otra más. Hasta que un día descubres que caminar se volvió pesado, aunque nadie alrededor pueda ver el peso que llevas sobre los hombros. Lo peor es que lo que antes disfrutabas y era una pasión, ahora es una carga pesada.

Pero esto es algo que ocurre con la mente, lo que sientes en el cuerpo solo es reflejo de tu agotamiento mental y emocional.

Lo que he descubierto es que no es el trabajo lo que me cansa, sino todo aquello en lo que nunca dejo de pensar.

Podría ser que seas una madre que, mientras trabaja, organiza mentalmente las actividades de sus hijos y se preocupa por diversas situaciones que no está pudiendo resolver.

Tal vez un emprendedor que intenta descansar, pero sigue calculando pagos, clientes y estrategias.

Un profesional que llega a casa y continúa resolviendo conversaciones pendientes que solo existen en su cabeza.

Una pareja que aparenta tranquilidad mientras repasa una y otra vez aquello que necesita decir, pero aún no se atreve.

La mente nunca recibe permiso para detenerse, y cuando eso sucede durante semanas o meses, el cuerpo comienza a cobrar la factura.

Aparece el insomnio, la irritabilidad, dificultad para concentrarse. La sensación de estar siempre ocupado sin avanzar realmente y lo más curioso es que muchas personas interpretan estos síntomas como una falta de disciplina o de capacidad personal.

Es la cantidad de pensamientos que permanecen abiertos al mismo tiempo, como si tuvieras abiertas 100 ventanas en tu computadora y ¿Qué pasa cuando recargas así tu dispositivo?

Claro, ya tienes la respuesta: Tu dispositivo se pone lento.

Nuestra mente funciona de manera similar, una pestaña abierta apenas consume recursos, diez comienzan a ralentizar el sistema, cincuenta terminan por bloquearlo.

Y muchas personas están viviendo de esta manera, con decenas de "pestañas mentales" abiertas durante todo el día.

La buena noticia es que esta carga puede reducirse y el primer paso consiste en hacer visible lo invisible.

Preguntarte no solo qué tienes que hacer, sino qué estás sosteniendo mentalmente todos los días.

¿Qué decisiones sigues posponiendo?

¿Qué preocupaciones ocupan espacio en tu mente desde hace semanas?

¿Qué responsabilidades podrías compartir?

¿Qué conversaciones necesitas tener para dejar de cargar con ellas?

La claridad tiene un efecto sorprendente.

Cuando las ideas dejan de girar sin rumbo dentro de la cabeza y encuentran un lugar sobre el papel o dentro de un plan, la mente comienza a recuperar espacio para pensar, crear y vivir con mayor tranquilidad.

Porque una mente saturada es como un motor funcionando al máximo de sus revoluciones durante horas, tarde o temprano terminará sobrecalentándose. En cambio, una mente clara recupera perspectiva, toma mejores decisiones y vuelve a encontrar energía para avanzar.

Quizá llevas demasiado tiempo creyendo que lo que sientes es normal, pero permíteme decirte que estás equivocado. El cansancio constante no forma parte del éxito.

A veces no necesitas cambiar de trabajo, de proyecto o de vida. Solo necesitas comprender qué está drenando realmente tu energía y construir una estrategia para recuperar el control.

Una sola conversación puede marcar la diferencia. En una sesión es posible identificar con claridad dónde se origina esa carga invisible, ordenar las prioridades y diseñar un plan de acción práctico y transformador para que vuelvas a avanzar con enfoque, serenidad y propósito.

Porque cuando aclaras tu mente, también cambia la manera en que vives tu vida.

Basado en un análisis publicado por Harvard Business Review (24 de julio de 2026), que destaca cómo la carga cognitiva y emocional —más allá de las horas trabajadas— puede convertirse en un factor determinante de agotamiento, desconexión y pérdida de bienestar.

Adrian Rojas

Master Business Coach

Es momento de aprender y adaptarnos con inteligencia a la Inteligencia Artificial

Las noticias de esta semana dejan un mensaje que merece la atención de cualquier líder. Por un lado, los datos muestran que la inteligencia artificial está transformando el trabajo, pero todavía no existe evidencia de un colapso del empleo. Por otro, contar con conocimientos sobre IA tampoco garantiza, por sí solo, que una persona genere mayor valor para una organización.

Ambas conclusiones apuntan en la misma dirección, me refiero a que el verdadero diferencial sigue siendo el criterio humano.

En los últimos meses hemos visto organizaciones tomar decisiones muy aceleradas alrededor de la inteligencia artificial. Algunas han cambiado de plataforma, procesos e incluso expectativas sobre sus colaboradores en cuestión de semanas. Yo entiendo esto perfectamente, la velocidad con la que aparecen nuevas herramientas genera la sensación de que hay que actuar inmediatamente para no quedarse atrás.

Sin embargo, la realidad demuestra que este ecosistema continúa evolucionando a un ritmo extraordinario. Lo que hoy parece ser la mejor solución puede cambiar en pocos días con una nueva versión, una mejora importante o una alternativa más eficiente y económica.

Así que, amigos, si estamos moviéndonos en un ambiente tan dinámico, la flexibilidad debería ser una valiosa ventaja en lugar de la precipitación.

Desde la perspectiva del coaching ejecutivo y el desarrollo organizacional, lo digo con humildad, pero con conocimiento de causa, este no debería ser el momento para tomar decisiones impulsadas por el miedo o por la presión del mercado. Es el momento de observar, aprender, experimentar con criterio y construir capacidades que permitan adaptarse continuamente.

La inteligencia artificial debe convertirse en un socio del talento humano, no en un sustituto automático del mismo. Automatizar tareas repetitivas tiene sentido cuando libera tiempo para que las personas puedan aportar aquello que ninguna tecnología reemplaza fácilmente, como lo son el juicio, la creatividad, la comprensión del contexto, la ética, la empatía y la capacidad para tomar decisiones complejas.  Por esto, el coaching toma aún más importancia en este tiempo, ya que las personas necesitan más que nunca pasar del paradigma anterior a la IA al nuevo paradigma empresarial, sin sentirse amenazadas, especialmente cuando escuchan cierto tono amenazante en sus superiores.

También conviene recordar que los puestos de entrada representan mucho más que un costo operativo. Son el espacio donde se forman los futuros especialistas, supervisores y líderes de una organización. Rediseñar esos roles para que las personas aprendan a trabajar junto con la IA puede generar mucho más valor que simplemente eliminarlos.

La formación tampoco debería limitarse al aprendizaje de herramientas o a la elaboración de mejores instrucciones para una plataforma. El verdadero desarrollo ocurre cuando las personas enfrentan situaciones reales, reciben retroalimentación, comprenden el contexto del negocio y fortalecen su criterio profesional.

La inteligencia artificial seguirá avanzando, probablemente más rápido de lo que imaginamos. Precisamente por eso, el liderazgo necesita menos reacciones impulsivas y más capacidad para aprender de manera continua. Las organizaciones que mejor aprovecharán esta transformación serán aquellas que combinen tecnología de vanguardia con el desarrollo consciente de su talento.

La IA puede acelerar el trabajo. El criterio humano sigue siendo quien le da dirección.

Adrian Rojas

Master Coach

Especialista en transformación de los sistemas y de la cultura organizacional.

info@catalystsystem.net

Desarrolla tu fortaleza mental

Desarrolla tu fortaleza mental

Preaprate para estar en el siguiente nivel

He tenido muchos momentos a lo largo de mi vida en los que he enfrentado situaciones o eventos que no podía evitar o cambiar, simplemente son cosas que llegan, están ahí por un tiempo y pareciera que algunos deciden quedarse mientras luchamos por sacarlos de nuestra vida. Pareciera que no hay plan que sirva y solo tenemos un camino, enfrentar o dejarnos vencer.  Es ahí donde comienza lo que llamaremos “La fortaleza mental”

He asistido a conferencias y he leído libros en donde la mayoría pareciera llegar a la conclusión de que la fuerza se demuestra resistiendo, luchando, oponiéndose a todo lo que duele. Pero la psicología moderna y los principios de resiliencia que he encontrado en escritos muy antiguos, especialmente en la Biblia, me han mostrado algo más sabio y profundamente humano, me refiero a la aceptación, pero no una aceptación pasiva y conformista, sino una que me dice que soñar es solo para los que duermen, pero que la realidad se manifiesta de una manera dura y fuerte, que debo ser igual o más fuerte que esa realidad aunque eso no significa ser más duro.

Entonces aceptar no significa resignarse sino reconocer lo que es, sin mucho adorno, sin negación y sin el uso de una falsa fe escapista.

Ya son tantas veces que se escucha la frase ¿Por qué a mí? o “Esto no debería estarme pasando”
Piensa en esto: cada vez que resistimos lo que no podemos controlar, gastamos nuestra energía emocional preciosa que podríamos usar para crecer y fortalecernos.

El psicólogo Viktor Frankl, sobreviviente de los campos de concentración nazis, dijo de manera firme y convincente: “Cuando ya no somos capaces de cambiar una situación, nos encontramos ante el desafío de cambiarnos a nosotros mismos.”

Aceptar, entonces, no es pasividad. es madurez emocional. Es el primer paso para dejar de sufrir innecesariamente y empezar a actuar desde la consciencia y la intencionalidad.

Todos los días alguien en alguna parte del mundo pierde su empleo, un ser querido, una relación o una oportunidad. Algunos se quedan atrapados en un bucle mental por meses, mientras que otros simplemente lo superan.

Hubo un periodo cuando mi negocio se vio amenazado por una situación generalizada en mi país, recuerdo todavía la crisis que manifestaba toda el área de consultoría y capacitación en ese momento. Aprendí algo, cuando viene una amenaza puedes hacer una de cuatro cosas: Paralizarte y rendirte, huir, enfrentar o la que descubrí que era la mejor opción y fue la que tomé´, ir al siguiente nivel. Solamente si subes de nivel, la amenaza se convierte en oportunidad; la situación queda en otro estado, pues pareciera que subiste a una dimensión diferente.

Así que debes tomar una decisión, pero recuerda que la lucha interna genera estrés, ansiedad y agotamiento. El cuerpo responde como si el peligro aún estuviera presente. La mente no puede sanar porque se aferra a una versión de algo que ya no existe.

Estar presente no borra la realidad, solo te permite habitarla con otra perspectiva. Entonces es cuando esto se convierte en aprendizaje, propósito, transformación. Esto es lo que te hace sabio y te convierte en la persona que ve caer muchos más fuertes y jóvenes que tú, mientras lentamente sigues permaneciendo y caminando hacia adelante.

En psicología, la aceptación radical se usa como herramienta terapéutica para reducir el sufrimiento emocional. No elimina la emoción, porque sentir es parte de la vida, pero evita la segunda capa de sufrimiento: la resistencia.

En las empresas, en la vida y en el liderazgo, solemos confundir fortaleza con rigidez. Pero lo fuerte no es lo que no se quiebra, sino lo que sabe doblarse sin romperse.
Aceptar lo que no podemos cambiar no significa que dejemos de actuar. Significa que dejamos de gastar energía en lo inútil y la redirigimos hacia lo constructivo.
Como coach, he visto a líderes renacer tras pérdidas enormes, incluyéndome a mí mismo; no fue porque “tuvimos suerte”, sino porque aceptamos la realidad sin excusas y elegimos construir desde ahí.

Cada vez que soltamos una expectativa imposible, recuperamos poder. Cada vez que dejamos de resistir lo que no depende de nosotros, nos volvemos más ligeros, más lúcidos.

No podemos controlar el pasado, ni los actos de otros, ni las circunstancias del mundo.
Pero podemos elegir nuestra respuesta. Podemos decidir cómo pensar, cómo actuar, cómo seguir amando en medio del caos.

Eso es simplemente “Fortaleza mental

Adrian Rojas

Master Coach y especialista en desarrollo organizacional

Aceptación afectiva y efectiva

Aceptación efectiva y afectiva

¡Qué la aceptación sea tu fuerza!

Hoy vamos con un tema que parece suavecito, pero que en realidad tiene el potencial de cambiarlo todo tener una aceptación afectiva y efectiva en el trabajo. Esto no es solo una estrategia laboral, sino como acto de humanidad.

Porque, seamos honestos, ¿quién no quiere sentirse aceptado?

Comenzamos un lunes como cualquier otro, llegas al trabajo con la cabeza llena de ruido y el corazón un poco quebrado. Tal vez dormiste mal, discutiste con alguien que amas, o simplemente estás cansado de fingir que “todo está Pura Vida como decimos los ticos”. Y ahí estás, cumpliendo con tus tareas, con tu café a medias y tu alma un poco disminuida.

Pero entonces pasa algo sencillo. Alguien te mira con respeto. Te escucha sin prisa. Sin juicio. Y tú… te sientes visto.

Eso. Eso es aceptación.
Y eso, en el mundo del trabajo, es oro emocional.

La aceptación comienza en ti

No, no es frase de taza de café. Es el principio de todo.

Si tú no te das permiso de ser, de sentir, de equivocarte… no hay autenticidad que sobreviva. Y si no hay autenticidad, lo que llamamos “relación laboral” se convierte en un teatro muy bien iluminado, pero vacío por dentro.

Y claro, a veces se nos hace difícil aceptarnos porque alguien, en algún momento —alguien que nos importaba mucho— no pudo aceptar partes de nosotros. Tal vez esa voz todavía suena en tu cabeza: “no deberías ser así”, “no es suficiente”, “mejor cámbialo”.

Y sin darnos cuenta, nos convertimos en nuestros propios jueces.
¿Resultado? Perfeccionismo tóxico. Máscaras por todos lados. Un cansancio emocional que ni el viernes logra borrar.

Pero tú no estás aquí para agradar. Estás aquí para ser.
Y ser, con todo lo que eso implica, es tu superpoder.

Aceptar no es resignarse, es comprender

Aceptar no es justificar lo que está mal, ni quedarse callado cuando algo duele.

Aceptar es entender que cada persona tiene su propia historia, su mochila emocional, sus maneras de procesar la vida. Y cuando yo reconozco eso, dejo de querer “arreglar al otro” para que encaje en mi molde.

Acepto que somos distintos.
Y que está bien.
Y que, desde ahí, desde esa diferencia, podemos encontrarnos.

Esto no elimina los desacuerdos. Pero sí los desactiva.
Porque ya no se trata de ganar, sino de entender.

Cultivar aceptación en nuestros espacios íntimos

Y cuando digo “íntimos” no me refiero solo a pareja o familia.
Me refiero a tu equipo. A tu colega que está a tres escritorios de distancia. A esa persona que ves todos los días y con quien a veces se cruzan silencios incómodos.

La aceptación se practica ahí. En lo cotidiano.
Cuando alguien dice “hoy me siento frustrado” y tú no te apresuras a dar consejos, sino que simplemente dices: “te escucho”.

Cuando alguien comete un error y en vez de señalarlo con el dedo, preguntas:
¿cómo podemos mejorar esto juntos?

Aceptar no es estar de acuerdo con todo.
Es decidir que la relación vale más que la necesidad de tener la razón.

Aceptar es un acto de liderazgo emocional

Mira, en este mundo laboral tan lleno de métricas, de entregables, de eficiencia y de correos urgentes… alguien tiene que sostener el espacio emocional.

Ese alguien puedes ser tú.

Porque cuando tú practicas la aceptación, irradias calma.
Y la calma es contagiosa.

Eso crea seguridad psicológica. Y cuando eso pasa, lo demás empieza a florecer: la innovación, la colaboración honesta, las conversaciones incómodas que nos hacen crecer.

Aceptar es liderazgo. No el que grita. El que guía desde la conexión.

Quisiera dejarte un desafío: El Espejo y el Puente

Sí, aquí viene la parte práctica. Y no necesitas ser gurú de mindfulness ni coach certificado. Solo necesitas presencia.

  1. El Espejo:

Cada mañana, antes de empezar a trabajar, mírate 30 segundos al espejo (o a la cámara de tu celular, en modo selfie).

Sin filtros. Sin juicio.
Y di en voz alta:

“Hoy me acepto tal como soy. Estoy en camino, y eso es suficiente.”

No es magia. Pero casi.
Porque poco a poco, esta práctica entrena a tu mente a dejar de atacarte.
Y eso cambia todo.

  1. El Puente:

Elige a alguien con quien hayas tenido fricción, tensión o simplemente mucha distancia.

Y acércate. No con una solución, sino con una intención.

Algo así como:

“Solo quería decirte que valoro lo que haces. Sé que a veces pensamos distinto, pero estoy aquí para colaborar contigo.”

No se trata de resolver todo. Se trata de empezar.
Y a veces, eso basta para que el puente empiece a construirse.

No te estoy diciendo esto para molestarte, te lo digo porque me importas.
Porque tu autenticidad puede ser el inicio de una cultura de trabajo mucho más humana.
Y porque si tú no lo haces… ¿entonces quién?

Nos vemos en la próxima.
Y mientras tanto, que tu aceptación sea tu fuerza.