AUNQUE NO PENSEMOS IGUAL

AUNQUE NO PENSEMOS IGUAL

Últimamente, siento como si el mundo hubiera dado unos pasos hacia atrás. Hemos llegado a un punto en el que pensar diferente pareciera haberse vuelto un problema. Si alguien opina distinto, rápido aparecen las etiquetas, los juicios y hasta los ataques personales, solo por querer demostrar que la otra persona está equivocada. Como si el propósito de conversar ya no fuera comprendernos, sino ganar.

Que una persona piense diferente no la convierte en enemiga de nadie. Más bien nos recuerda que cada quien carga su propia historia, ha aprendido de experiencias distintas y mira la realidad desde el lugar que le tocó vivir.

Eso no significa que tengás que estar de acuerdo con todo. Hay principios que vale la pena defender con firmeza. Lo importante es no perder el respeto mientras los defendés.

Un líder maduro no le tiene miedo a las ideas diferentes. Al contrario, las escucha. No porque tenga que cambiar de opinión cada vez que alguien habla, sino porque entiende que escuchar también es una forma de aprender.

El respeto no consiste en renunciar a tus convicciones. Consiste en recordar que una persona vale mucho más que una opinión.

Cuando aprendemos eso, dejamos de pelear y empezamos a construir.

Adrian Rojas

Master Business Coach

info@catalystsystem.net

 

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